Llegado el otoño, los bosques caducifolios de alrededor del planeta se tiñen de colores ocres, anaranjados, rojizos e incluso, morados. Este hecho los convierte en lugares mágicos, visualmente sugerentes, durante un corto período de tiempo. El bosque se prepara para aguantar el invierno. Al desprenderse de ellas, los árboles de hoja caduca entran en un estado de adormecimiento que les permitirá sobrevivir al frío con el mínimo gasto hídrico y energético. Pero, ¿a qué se debe la amplia gama de colores que tiñe nuestros bosques? En esta ocasión, la bioquímica nos aporta la solución al misterio.